Y no me quedo tranquilo
si no te digo estas cosas,
son tus palabras, Antonio
enseñanzas muy
valiosas.
Cada martes,
cada tarde
ensayando sin
parar;
tus paseos,
nuestros nervios
cuando vamos a estrenar.
Aunque nos
dieran las claras
al llegar a
nuestro hogar,
todo mereció la
pena
por el
sueño de actuar.
Controlando la
batuta
ahí sentado en tu butaca.
Por alentar a
ese nuevo
que al
principio no destaca.
Somos nosotros, tus niños
los que te
felicitamos
por todo lo que
nos diste
estos 25 años.
Por ofrecernos
tus alas,
porque alientas
nuestros sueños.
Gracias por
saber, amigo,
ser un líder sin
ser dueño
Es, Antonio, tu
paciencia
una infinita
virtud.
La pasión
ilimitada
es tu esencia, eres tú.
Es ese amor que
te nace
el que te ha dado la tierra
un canto a la libertad
para los que te
rodean.
Y nosotros
esperamos
tus carantoñas
pacientes,
Que tu siempre
nos abraces,
Que tu siempre
nos alientes
¡Adelante tus valientes
Con la espada, con los dientes!

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