Los dos pasados domingos, 15 y 22 de noviembre, hemos podido disfrutar
de un increíble seminario intensivo sobre "Construcción del
personaje" de mano de Carmen Vals.
El seminario tuvo de todo. Desde una preparación física previa, muy
útil a la hora de poner la mente en blanco y olvidarnos de todos los problemas,
hasta la pasada de varias escenas por parejas, en las que fuimos capaces de
demostrar que podemos interiorizar un papel y que somos capaces de
interpretarlo sin sabernos el texto. Y es que esa es la idea más importante que
sacamos en claro del seminario, que
los personaje no se construyen a partir del texto.
Somos
nosotros mismos los que tenemos que interiorizar el personaje. Y recalco el
nosotros, no debemos de hacer caso ni guiarnos por otras interpretaciones hechas
por actores u opiniones acerca de cómo deberían ser esas interpretaciones. Si bien ambas de estas dos cosas serán perfectas a su
manera, somos nosotros los que tenemos
que coger nuestro personaje y moldearlo como queramos, así algunas veces
nuestra escena se desarrollará con un estado de ánimo y otras veces de otro,
hasta que encontremos la que mejor se adecue a nuestro personaje.
El curso se estructuró en seis partes:
- Preparación física.
- Imaginación y creatividad.
- Relajación y concentración.
- La acción y la palabra.
- Improvisación.
- Construcción del personaje.
La primera parte, preparación
física, consistió en un ejercicio que, como Carmen Vals nos decía, suponía
un máximo esfuerzo para un mínimo resultado. Consistió en poner en movimiento
todas las partes de nuestro cuerpo, un gran método para deshacernos del estrés
que habíamos acumulado a lo largo de la semana ,y para relajarnos y despejar la
mente antes de afrontar tal cantidad de información que teníamos y queríamos
absorber. Comenzó de forma progresiva moviendo todas las articulaciones, desde
las más pequeñas hasta las más grandes, siendo conscientes en todo momento de
los movimientos que realizábamos para después dejarnos llevar por la inercia de
nuestro propio cuerpo y movernos como se nos antojase sin ningún complejo ni
barrera mental que nos condicionase.
Después llegó el momento de explotar nuestra imaginación y nuestra creatividad,
y tras una ronda de nombres que hicimos para que Carmen nos conociese y
explicando el porqué de nuestros nombres, teníamos que inventarnos un nombre, y
con ese nombre, unos movimientos corporales que lo acompañasen. Y así meternos
en lo que es la figura que estuviesemos construyendo. Surgieron nombres muy
creativos como Picacorchos, simulando
un hotel, también nombres curiosos, como duende,
incluso pudimos ver cómo con un mismo nombre como lluvia¸ el cual fue elegido por dos
personas, tenía una manera diferente de ser interpretado por cada una de
ellas. La clave de este ejercicio
fue el proceso de construcción, el cual consistía en hacernos preguntas en
torno a una idea, cuantas más preguntas nos hiciésemos más respuestas
encontraríamos y, por ende, mayor complejidad y originalidad tendrían nuestros
movimientos.
Un
nuevo ejercicio nos propuso Carmen Vals, ya más relacionado con el teatro, y
era una improvisación. Pero no una
improvisación cualquiera. Para poder hacerla primero tuvimos que elegir un
objeto de la sala, y convertirlo en otro distinto, haciendo uso, nuevamente, de
nuestra imaginación. Y vimos grandes reinterpretaciones de objetos, como una
lámpara que se convirtió en una casa diminuta como la de Alicia, un sello que resultó
ser un mensaje cifrado, una cuchara de cocina que simulaba ser una de las
faldas de última tendencia, y hasta una cantimplora que se hizo pasar por el
bolso más fashion de la habitación. Y las escenas de improvisación, como no
pudo ser de otra forma, no dejaron indiferente a nadie; pudimos ver como una de
la más loca de las fiestas resultó ser un lugar de encuentro de espías
infiltrados del gobierno, junto con el famoso futbolista Messi y un anfritrión
muy narcisista, la cual era vista por Cupido, que no dudó en hacer de las
suyas; la otra escena tampoco se quedó corta, y vimos cómo la más rara de las
tarde en la casa de una familia no muy sana mentalmente hablando acaba de una
manera poco casual, mezclando máquinas de baile, extraños contratistas rusos y
un vecino lleno de inocencia y locura a partes iguales.
Improvisación hecha con
objetos reinterpretados. La tarde loca
También realizamos varios ejercicios grupales que contribuyeron tanto
a la acción como a la palabra. Uno de ellos consistió en
atravesar la habitación de una punta a otra imaginándonos que un ventilador nos
empujaba para atrás y una aspiradora nos absorbía, de nuevo quedando patente el
máximo esfuerzo para un mínimo
resultado. Y otro consistió en elegir tres palabras, que en nuestro
caso fueron estallar, bol y catarata, y
con ellas según el sonido que tenían construir un gran boquete en la pared para
poder escapar.
Simulación del
ventilador/aspiradora, que nos empujaba siempre hacia atrás
Y
finalmente llegamos a las esperadas escenas. Nos fueron repartidas escenas por
parejas, y cada pareja, tras una simple lectura de la escena, la interpretó,
con los consejos de Carmen. De esa forma aprendimos que es mucho más importante
crear al personaje en escena, utilizando los objetos, haciendo gestos, hablando
con nuestro cuerpo más que con nuestras palabras, ya que las palabras nos
sirven de escudo.
La lección. Interpretación realizada por Sara y Jorge
Té y simpatía. Interpretación realizada por Juan Carlos y
Bea
Mike y Susan.
Interpretación realizada por Patri y Alberto
La lección.
Interpretación realizada por Aimée y Víctor
Flores de papel. Interpretación realizada
por Carmen y Álvaro
Mike y Susan.
Interpretación realizada por David e Irene
Squash. Interpretación
realizada por Patri e Iris
------------------------------------------------------------------------------------------------------
"Necesitamos que
haya un máximo esfuezo para un mínimo resultado"
“Los
tomates no se plantan en casa y se recogen en el huerto,
se plantan en el
huerto y se recogen en el huerto”.
Carmen Vals sobre la construcción de un
personaje.
Con esta frase Carmen nos hizo ver que el proceso de construcción y de
realización se debe hacer en el momento, y no se debe de llegar al escenario
con una idea ya prefijada de lo que vamos a hacer. Sí hay que tener claros los
objetivos, todo personaje tiene una finalidad o intención que se puede ver
modificada por su entorno. No obstante, no podemos decidir cómo va a ser la
acción que vamos a realizar hasta que nos pongamos a hacerla, hay que
improvisar constantemente, y tras cada improvisación se eligen los aspectos que
más nos han gustado para incorporarlos en la siguiente. Esto es verdaderamente
un proceso activo y fundamental de construcción para la interpretación.
Para finalizar hicimos ejercicios de entonación y
proyección de la voz, además de otros ejercicios en parejas y grupales para
mejorar la comunicación y la confianza entre nosotros.
Bea y Sara simulando
una televisión y una chica viendo programas en ella, respectivamente
Patri y Juan Carlos simulando
ser una chica que enciende su ventilador, respectivamente
Camila y David
simulando ser una chica que estudia en un escritorio, respectivamente
María e Iris simulando
ser una chica que se tapa con su edredón, respectivamente
Alberto y Patri
simulando ser un libro leído por una chica, respectivamente
Carmen y Víctor
simulando ser un chico que se ducha
Carmen Vals
explicándonos en qué consistiría una de las actividades grupales
Y en esto se resumen las increíbles e intensas horas que pasamos con
Carmen Vals, aprendiendo y absorbiendo todo lo que pudimos sobre la
construcción del personaje. Tenemos muchas ganas de poner en marcha todo lo
aprendido, aplicándolo a "El sueño
de una noche verano", la obra en la que ya estamos trabajando y
poniendo muchas muchas ganas.
Fin del primer día de
intensivo
Fin del segundo día de
intensivo





































Bea de Frutos
Patricia Blanco
Patricia del Valle
María Alonso
Iris Alena